
Si el cesante leonés ya sólo está para defenderse y "culminar las reformas", guardándose celosamente el privilegio de poner fecha de caducidad a su carrera política para apañar su legado; el aspirante gallego esboza algunas propuestas de ley dirigidas a emprendedores y a la transferencia, pero continúa jugando al mús: amaga, guiña los ojos, mira sus cartas, pero apenas suelta prenda... Seguimos con la hoja de ruta de Arriola, para llegar a la campaña de las generales sin desgaste ni compromisos. Se ve que el liderazgo está sobrevalorado. Esta táctica es respetable, pero difiero radicalmente de ella. La gente necesita, en estos momentos, que les dibujen unas meta, un horizonte, una Nueva Frontera.
Del resto, pues cada uno hablando de lo suyo... Ridao y Llamazares, de nuevo acreditaron que son unos excelentes oradores y recomiendo ver de nuevo sus intervenciones, ya que en algunos asuntos no les falta razón. Duran i Lleida hizo de estadista, y el PNV paseó, más modosita que en otras ocasiones, su condición de favorita del Gobierno. Y de todos Zapatero se despidió con elegancia, aún con alguna alabanza que haría sonrojar a más de uno (véan la primera réplica a Erkoreka, portavoz de los nacionalistas vascos).
Mañana continuaremos sesteando con el epitafio político de Rodríguez Zapatero... A ver qué dicen los del Grupo Mixto.
La viñeta es de Manel Fontdevila, de Público.
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